La tecnología ha dejado de ser exclusivamente de los más jóvenes. Cada vez son más las personas mayores que descubren cómo las herramientas digitales pueden mejorar su calidad de vida, facilitar su día a día y ayudarles a mantener su autonomía. Eso sí, su uso no implica renunciar a hábitos saludables como las actividades al aire libre o el contacto con la naturaleza. Al contrario, en Residencia Otxartaga creemos que tecnología y vida activa pueden y deben ir de la mano para favorecer el bienestar integral de los mayores.
Contenidos
- 1 ¿Cómo utilizan las tecnologías las personas mayores?
- 2 Principales beneficios de la tecnología en la tercera edad
- 3 Qué barreras presenta y cómo enfrentarlas
- 4 Dispositivos electrónicos adaptados
- 5 Consejos para enseñarles a utilizar un dispositivo electrónico
- 6 Mitos sobre la tecnología y la tercera edad que conviene desmontar
- 7 La tecnología también es para ellos
¿Cómo utilizan las tecnologías las personas mayores?
Cada vez son más las personas mayores que descubren en la tecnología una aliada inesperada. Su uso ya no se limita a unos pocos, sino que se extiende de forma creciente gracias a herramientas más intuitivas, accesibles y adaptadas a sus necesidades.
- Videollamadas y mensajería instantánea: muchas personas utilizan sus teléfonos para mantenerse en contacto con sus hijos, nietos o amistades. Las videollamadas, en particular, han cobrado protagonismo como una forma emocionalmente cercana de comunicarse.
- Tablets para el ocio y la estimulación cognitiva: por su tamaño y facilidad de uso, las tablets se emplean tanto para leer, jugar, ver vídeos como para participar en ejercicios de memoria o estimulación cognitiva en residencias y centros de día.
- Asistentes de voz: dispositivos como Alexa o Google Home permiten escuchar música, realizar preguntas, recibir recordatorios o controlar elementos del hogar sin necesidad de manipular pantallas, lo que resulta muy útil para quienes tienen dificultades visuales o de movilidad.
- Domótica para el hogar: aunque aún no son tan comunes, algunos mayores ya se benefician de sistemas que automatizan tareas como encender luces, abrir persianas o regular la temperatura, aumentando su confort y seguridad.
- Seguimiento de la salud: pulseras inteligentes, relojes o dispositivos de emergencia permiten controlar la actividad física, la frecuencia cardíaca o alertar a servicios sanitarios si ocurre una caída o incidente.
Lo interesante es que, en todos estos casos, la tecnología está al servicio de una vida más fácil, segura y conectada.
Principales beneficios de la tecnología en la tercera edad
Mejora la comunicación
Uno de los grandes cambios que han traído las nuevas tecnologías es la posibilidad de mantenerse cerca de quienes están lejos. Para una persona mayor, ver la cara de sus hijos o nietos a través de una pantalla puede transformar un día gris en una jornada llena de alegría. Las videollamadas se han convertido en una costumbre semanal, o incluso diaria, para muchas familias. Gracias a ello, los mayores sienten que siguen formando parte de la vida de los suyos.
A esto se suma la posibilidad de intercambiar mensajes, fotografías o notas de voz de forma sencilla. Todo ello crea una sensación de cercanía emocional muy valiosa, especialmente cuando hay barreras físicas o geográficas. Estas herramientas permiten que la soledad no sea sinónimo de aislamiento.
Estimula la mente y previene el deterioro cognitivo
El cerebro, como cualquier músculo, necesita ejercitarse para mantenerse activo. En este sentido, la tecnología, bien utilizada, puede convertirse en una excelente aliada para el cuidado cognitivo. Existen aplicaciones y juegos diseñados para trabajar la memoria, la atención o la resolución de problemas. También hay programas que proponen ejercicios personalizados según el nivel de cada usuario, lo que facilita el aprendizaje progresivo.
Participar en estas actividades digitales no solo ayuda a mantener la mente en forma, sino que también mejora el estado de ánimo y refuerza la autoestima. Descubrir que uno es capaz de resolver un reto, superar una partida o recordar una secuencia refuerza la sensación de competencia, tan importante en esta etapa de la vida.
Fomenta la autonomía y la autoestima
Uno de los grandes miedos en la vejez es perder independencia. La tecnología, bien empleada, ofrece soluciones muy valiosas para que las personas mayores sigan tomando decisiones y gestionando su rutina. Desde apps que recuerdan la toma de medicamentos hasta dispositivos que permiten encender la calefacción, todo suma para conservar el control sobre su rutina.
Esta autonomía digital, por pequeña que sea, tiene un impacto directo en la autoestima. Poder organizar su agenda o simplemente consultar la hora sin ayuda externa genera una satisfacción muy especial. No se trata de convertirlos en expertos digitales, sino de darles herramientas que refuercen su libertad y su bienestar.

Mejora la seguridad y el cuidado de la salud
Otro de los aspectos clave donde observamos que la tecnología ha mostrado un gran potencial es en el ámbito de la salud. Actualmente contamos con dispositivos que permiten monitorizar constantes vitales, detectar caídas o enviar alertas en caso de emergencia. Estas herramientas ofrecen una capa de seguridad adicional, tanto para la persona que vive sola como para su familia o cuidadores.
También está el uso de la telemedicina, que facilita las consultas a distancia, el seguimiento de tratamientos o la comunicación con profesionales sanitarios. Esta posibilidad evita desplazamientos innecesarios y mejora la accesibilidad a la atención médica, especialmente en zonas rurales o para personas con movilidad reducida. La combinación de prevención, asistencia y control convierte a la tecnología en una herramienta para cuidar la salud en esta etapa de la vida.
Qué barreras presenta y cómo enfrentarlas
Aunque los beneficios son evidentes, también es importante reconocer que no todas las personas mayores se sienten cómodas al iniciarse en el mundo digital. Existen barreras reales que van desde la falta de formación hasta el miedo a equivocarse. Algunas de estas dificultades están relacionadas con aspectos físicos, como la vista o la menor agilidad manual. Otras tienen que ver con factores emocionales o culturales, como la idea de que la tecnología “no es para ellos”.
Superar estas barreras requiere paciencia, comprensión y un enfoque personalizado. Lo más efectivo suele ser empezar por algo que realmente motive a la persona: una llamada a un nieto, una foto especial, una canción que le recuerde su juventud. A partir de ahí, es más fácil construir confianza e ir introduciendo nuevas funciones poco a poco.
Otro aspecto clave es el acompañamiento. El acompañamiento cercano, ya sea de un familiar, un profesional o un voluntario, contar con alguien que explique, repita y anime marca la diferencia. Además, cada vez hay más iniciativas que ofrecen formación adaptada, tanto presencial como online, para ayudar a los mayores a familiarizarse con sus dispositivos. El objetivo no es que aprendan todo, sino que descubran lo que realmente puede mejorar su día a día.
Dispositivos electrónicos adaptados
La tecnología pensada para mayores debe ser accesible, intuitiva y, sobre todo, centrada en sus necesidades reales. Hoy en día existen en el mercado muchos dispositivos adaptados que cumplen con estas características. Las tablets con pantallas grandes y botones visibles, los teléfonos con teclas grandes y funciones simplificadas, o los kindles con ajustes de tamaño de letra son solo algunos ejemplos.
Los asistentes de voz también se han convertido en aliados importantes. Para muchas personas mayores, hablarle a un dispositivo para que encienda la radio, recuerde una cita o diga la temperatura resulta mucho más sencillo que interactuar con una pantalla táctil. Estos sistemas, además, ofrecen una experiencia más cercana y menos intimidante.
También hay que destacar los dispositivos portátiles que monitorean la salud o detectan situaciones de riesgo. Relojes con sensores, colgantes con botones de emergencia o pulseras que registran la actividad física ayudan a crear un entorno más seguro. Cuando se eligen bien y se introducen con sensibilidad, estos dispositivos no se perciben como una imposición, sino como una ayuda para vivir con más tranquilidad.
Consejos para enseñarles a utilizar un dispositivo electrónico
Enseñar a una persona mayor a usar un dispositivo electrónico no consiste sólo en explicar cómo funciona, sino en acompañarla con empatía, paciencia y cercanía. Para facilitar ese proceso, aquí van algunos consejos clave:
- Empieza por lo que más les interesa. Si les hace ilusión ver a sus nietos, enséñales a hacer una videollamada. Si les gusta la música, muéstrales cómo poner sus canciones favoritas. El interés es el mejor motor de aprendizaje.
- Una cosa a la vez. Evita enseñar muchas funciones de golpe. Es preferible avanzar paso a paso, repitiendo las veces que haga falta hasta que se sientan seguros con cada herramienta.
- Adapta el dispositivo a sus capacidades. Aumentar el tamaño del texto, usar iconos grandes, configurar accesos directos o activar asistentes de voz puede marcar una gran diferencia en su experiencia.
- Evita tecnicismos. Usa un lenguaje sencillo y claro. Explica con ejemplos prácticos, comparaciones cercanas o gestos que les ayuden a comprender lo que están haciendo.
- Refuerza cada pequeño logro. Enviar un mensaje, abrir una app o usar el altavoz por primera vez merece un reconocimiento. Esto refuerza su autoestima y les anima a seguir probando.
- Sé constante y paciente. Repetir con calma, sin presionar, es clave para que el aprendizaje sea una experiencia positiva y no frustrante. Cada persona tiene su ritmo.
- Crea una rutina. Practicar a diario tareas simples como consultar el tiempo, revisar el calendario o ver fotos ayuda a afianzar el uso del dispositivo en su día a día.
- Estar disponibles para resolver dudas. Saber que pueden contar con alguien cercano si se equivocan les da confianza. El acompañamiento es tan importante como la enseñanza.

Mitos sobre la tecnología y la tercera edad que conviene desmontar
Aunque cada vez más personas mayores se familiarizan con el mundo digital, aún persisten creencias erróneas que dificultan su acceso a la tecnología. Estos mitos no solo generan prejuicios, sino que pueden frenar a muchas personas que estarían dispuestas a aprender si el entorno fuera más comprensivo y adaptado.
Uno de los más comunes es la idea de que “a cierta edad ya no se puede aprender”. Esta creencia está completamente desmentida por la experiencia práctica y numerosos estudios: el cerebro mantiene la capacidad de adquirir nuevos conocimientos a lo largo de toda la vida. Lo que cambia no es la posibilidad de aprender, sino el ritmo, que puede ser más pausado y requerir una metodología distinta. Pero con paciencia y apoyo, el aprendizaje es posible a cualquier edad.
Otro mito extendido es que “se frustran fácilmente”. La frustración, en realidad, no suele venir de la edad, sino de la forma en que se les explica o de dispositivos que no están adaptados. Cuando se utilizan interfaces sencillas, se eliminan pasos innecesarios y se priorizan sus intereses, las personas mayores suelen sentirse más cómodas y motivadas para explorar.
Por último, está la creencia de que “es mejor que no toquen nada, por si rompen algo”. Este temor al error puede paralizar tanto a los mayores como a quienes les rodean. Pero equivocarse forma parte del aprendizaje, y nadie debería sentirse limitado por miedo a hacer algo mal. El acompañamiento paciente y el refuerzo positivo son clave para romper este círculo.
Desmontar estos mitos no solo mejora la relación de las personas mayores con la tecnología, sino que también contribuye a su bienestar emocional, su integración social y su sentido de autonomía. Aprender algo nuevo, por muy pequeño que sea, es siempre un acto de dignidad.
La tecnología también es para ellos
A veces se piensa que la tecnología está reservada para los jóvenes, pero eso no podría estar más lejos de la realidad. Cada día hay más proyectos, dispositivos y aplicaciones pensadas específicamente para personas mayores. Desde plataformas de teleasistencia hasta apps que promueven el envejecimiento activo, el sector tecnológico empieza a mirar hacia esta etapa de la vida con respeto y atención.
Lo importante es entender que cada mayor es diferente. Algunos disfrutarán usando una tableta para leer o hacer sudokus; otros preferirán recibir recordatorios de voz o controlar su entorno con comandos sencillos. La clave está en ofrecer opciones diversas, accesibles y adaptadas. Cuando se sienten incluidos y comprendidos, la tecnología deja de ser algo ajeno y se convierte en una parte natural de su rutina.
En espacios como Residencia Otxartaga, esta visión se traduce en iniciativas concretas. Combinar el uso de herramientas digitales con actividades al aire libre, talleres intergeneracionales y un entorno cuidado crea un equilibrio perfecto entre lo humano y lo tecnológico. Porque en el fondo, de lo que se trata es de seguir viviendo con sentido, con conexión y con dignidad.
Referencias consultadas
Ilunion. (s. f.). El uso de la tecnología en las personas mayores. ILUNION. http://bit.ly/4lI9cWw
Intergeneracional, S. (2023, 16 febrero). La importancia de las nuevas tecnologías para las personas mayores: oportunidades para estar conectadas. Solidaridad Intergeneracional. http://bit.ly/45AOxz7

Redactora creativa. En la Universidad de Vigo obtuve un título en Economía, en la Escuela Elisava de Barcelona cursé un posgrado en Creatividad y Publicidad, y entre libros y talleres de escritura creativa aprendí a escribir. Trato de enfocarme en lo que marcas y clientes buscan, aportando mi estilo, trato de hacer llegar el mensaje de marcas y clientes a los lectores.

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