La vejez es una etapa de cambios, retos y adaptaciones constantes. Con el paso del tiempo, el cuerpo experimenta transformaciones que pueden afectar a la autonomía y a la calidad de vida de una persona. Sin embargo, la salud emocional y psicológica juegan un papel determinante sobre cómo cada individuo afronta estas transiciones. En la Residencia Otxartaga, el enfoque integral del bienestar de los mayores incluye no solo el tratamiento físico, sino también un acompañamiento emocional personalizado. En este contexto, la terapia de reminiscencia, mencionada en un artículo anterior, se convierte en una herramienta valiosa para reforzar la identidad y la autoestima de los residentes. Pero, ¿cuál es el papel del psicólogo en la rehabilitación funcional? Para responder a esta pregunta, hemos conversado con Raúl, psicólogo del centro, quien nos ha compartido su experiencia y su metodología.
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El rol del psicólogo en la unidad de recuperación funcional
El psicólogo geriátrico desempeña un papel fundamental dentro del equipo interdisciplinar que trabaja en la recuperación funcional de las personas mayores. Su función no se limita únicamente a la intervención en crisis o a la gestión de problemas emocionales, sino que abarca una evaluación exhaustiva del estado cognitivo, emocional y conductual del residente. «Ayudar en el proceso adaptativo de la persona mayor y de su entorno familiar, especialmente ante una situación de pérdida de movilidad y la consiguiente rehabilitación.», comenta Raúl.
Uno de los objetivos del psicólogo es ayudar al residente a aceptar su nueva realidad sin caer en la desesperanza o en una actitud derrotista. Para ello, se emplean técnicas de afrontamiento positivo, en las que se refuerzan las capacidades individuales y se trabaja en la autonomía personal dentro de las posibilidades de cada caso.
Tratamiento multidisciplinar en Residencia Otxartaga
Además, el psicólogo colabora estrechamente con otros profesionales, como fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales, para garantizar que la recuperación no solo sea física, sino también mental.
«Junto con el trabajo del fisioterapeuta, donde trabaja la fuerza y la movilidad principalmente, el trabajo psicológico intenta incidir en la motivación, en el estado de ánimo, en el control de la ansiedad y de las expectativas, tanto del propio usuario, como de la familia. Para ello, es necesario promover la confianza y la seguridad, a medida que avanza su rehabilitación.», asegura Raúl.
En este sentido, se busca generar un entorno de confianza en el que el residente pueda expresar sus miedos y preocupaciones sin sentirse juzgado o incomprendido.
Evaluación integral del adulto mayor
La evaluación psicológica inicial permite establecer un plan de tratamiento personalizado, teniendo en cuenta factores como la adaptación al entorno, la percepción de la pérdida de movilidad y la motivación para la rehabilitación. Esta evaluación se convierte en la base para diseñar estrategias de intervención que favorezcan un proceso de recuperación más eficaz y menos traumático.
«Tras la evaluación del usuario por parte de cada miembro del equipo multidisciplinar, es necesario establecer un Plan de trabajo individualizado, donde se recogen las especificidades del individuo, así como su potencial y posibles limitaciones. Se marcan las fases de intervención con objetivos claros y cuantificables, así como el control y trabajo específico dentro del plan y sus fases para cada profesional.»
Apoyo psicológico a los residentes
El apoyo psicológico es una de las herramientas más valiosas dentro del proceso de rehabilitación funcional. Los cambios físicos y cognitivos que experimentan las personas mayores pueden generar sentimientos ante los cuales el papel de Raúl es ofrecer estrategias para gestionar estas emociones de manera saludable y efectiva:
- Motivación: residentes con interés por recuperarse y retomar su día a día tienen más posibilidades de rehabilitarse que aquellos que no muestran interés o se siente incapacitados para la tarea que tienen que afrontar.
- Ansiedad: los mayores que sienten un gran desasosiego o inquietud, con ideación anticipatoria negativa, con miedos, espacialmente a una nueva caída, también van a ver más limitada o enlentecida su posible rehabilitación.
Aspectos psicológicos claves en la rehabilitación
Uno de los pilares del apoyo psicológico es la escucha activa. Muchas veces, los residentes necesitan ser escuchados, expresar sus miedos y verbalizar sus inquietudes para poder afrontarlas. El psicólogo crea un espacio seguro en el que cada residente puede hablar libremente sobre sus sentimientos sin temor a ser invalidado:
- Motivación. La falta de motivación puede convertirse en un obstáculo importante en la recuperación. Para contrarrestarlo se establecen objetivos alcanzables a corto y mediano plazo, celebrando cada pequeño avance y reforzando la sensación de logro y autonomía en el residente.
- Percepción del dolor. El dolor físico es una de las principales razones por las que algunos residentes abandonan o retrasan su rehabilitación. Desde la psicología se trabaja con técnicas de distracción, relajación y mindfulness para mejorar la tolerancia al dolor y reducir la sensación de malestar. La reestructuración cognitiva, por ejemplo, permite modificar pensamientos negativos que pueden afectar la actitud del residente hacia su recuperación. En lugar de enfocarse en lo que han perdido, se les ayuda a centrarse en sus capacidades y en lo que aún pueden lograr.
- Ansiedad. La ansiedad ante el proceso de rehabilitación puede derivar en bloqueo emocional o rechazo al tratamiento. Para evitarlo se emplean técnicas de respiración, visualización positiva y estrategias de afrontamiento progresivo que facilitan una recuperación menos angustiante.
- Resiliencia. Fomentar la resiliencia es clave para que los residentes afronten su rehabilitación con una actitud positiva. A través del refuerzo positivo y la construcción de una narrativa centrada en la superación, se ayuda a fortalecer la confianza en sí mismos.
El trabajo en grupo también es una estrategia eficaz dentro del apoyo psicológico. La interacción con otros residentes en situaciones similares permite compartir experiencias y crear un sentido de comunidad que refuerza la autoestima y el bienestar emocional. «Generar entornos seguros y aumentar la confianza en sus posibilidades de rehabilitación, así como ajustar las expectativas del usuario en cada fase establecida tanto en los tiempos de rehabilitación, como en la propia capacidad de recuperación.», asegura Raúl.

Cómo afrontar la resistencia y el miedo al proceso de rehabilitación
Uno de los principales desafíos en la recuperación funcional de las personas mayores es la resistencia al cambio y el miedo a la rehabilitación. Muchos residentes pueden mostrar dudas o temores frente al proceso, ya sea por experiencias previas, miedo al dolor o incertidumbre sobre su capacidad de recuperación.
Para afrontar esta resistencia se trabajan los diferentes aspectos:
- Fuerza, movilidad y nivel físico de respuesta del residente, de cara a contrastarlo con la propia percepción que tiene el individuo.
- Establecer objetivos por fases, donde se delimitan los logros a conseguir en cada fase.
- Manejo de motivación y pensamientos positivos. Indagar sobre el grado de adherencia al programa, de cara a favorecer o fortalecer pensamientos positivos, mediante restructuración cognitiva.
- Intervención en la problemática psicológica asociada a la propia rehabilitación:
- Ajuste del nivel de expectativas y del logro conseguido en las distintas fases o dentro de cada fase.
- Nivel de satisfacción.
Las técnicas de refuerzo positivo y la personalización del tratamiento también juegan un papel clave. Celebrar pequeños logros, establecer metas alcanzables y fomentar la sensación de control sobre el propio proceso de recuperación contribuyen a aumentar la confianza y disminuir la resistencia.
El papel fundamental de la familia
La familia juega un rol fundamental en el proceso de recuperación funcional de los residentes. Su apoyo emocional y su actitud pueden marcar la diferencia en la motivación y adherencia al tratamiento.
Es esencial que la familia comprenda la realidad de su ser querido y respalde el proceso sin presionar ni generar expectativas poco realistas. Informar a los familiares sobre el plan de rehabilitación, los tiempos esperados y las estrategias de apoyo les permite desempeñar un papel activo y positivo en la recuperación. «La familia tiene que ser consciente de la realidad de su familiar, y de confiar en el trabajo que con él se realiza por parte del personal del centro. Tienen que estar bien informados y ser conocedores del proceso de rehabilitación que se va a establecer.», asevera Raúl.

Redactora creativa. En la Universidad de Vigo obtuve un título en Economía, en la Escuela Elisava de Barcelona cursé un posgrado en Creatividad y Publicidad, y entre libros y talleres de escritura creativa aprendí a escribir. Trato de enfocarme en lo que marcas y clientes buscan, aportando mi estilo, trato de hacer llegar el mensaje de marcas y clientes a los lectores.
